Durante años, muchos hoteles confiaron en servidores físicos instalados dentro del propio establecimiento. Eran la solución estándar: una computadora central donde corría el sistema de gestión.
Funcionaron… hasta que dejaron de hacerlo.
Hoy la hotelería exige algo distinto: continuidad operativa, acceso remoto, seguridad real de datos y capacidad de adaptación constante. En ese escenario, la nube dejó de ser una tendencia para convertirse en el nuevo estándar.
Un servidor físico es, en esencia, una computadora instalada en el establecimiento que aloja el sistema de gestión.
Eso implica depender de varios factores críticos: electricidad constante, mantenimiento técnico local, copias de seguridad manuales y una infraestructura que debe funcionar siempre.
Cuando esa máquina falla (por corte de luz, daño físico o error técnico) el sistema deja de estar disponible. Y cuando el sistema no funciona, la operación se frena.
Además, el acceso remoto suele ser limitado o complejo, lo que dificulta la supervisión fuera del hotel.
Un sistema en la nube funciona en servidores profesionales externos y se accede a través de internet.
No depende de una máquina local ni de una ubicación específica.
Eso significa que el equipo puede operar desde cualquier dispositivo autorizado, en cualquier lugar, con copias de seguridad automáticas y actualizaciones permanentes sin intervención manual.
La nube no elimina la necesidad de internet, pero sí elimina la dependencia de un único equipo físico dentro del hotel.
El contraste no es solo técnico. Es estratégico.
Con un servidor físico, el hotel asume costos de mantenimiento, riesgo ante fallas locales y procesos de actualización manuales.
La diferencia se nota especialmente cuando el hotel crece, suma canales de venta o necesita tomar decisiones basadas en datos en tiempo real.
En mercados donde pueden existir imprevistos eléctricos o técnicos, la continuidad operativa es fundamental.
La decisión ya no es técnica, es estratégica
En mercados donde pueden existir imprevistos eléctricos o técnicos, la continuidad operativa es fundamental.
Migrar a la nube no es simplemente cambiar de software.
Es modernizar la forma en que el hotel gestiona información, ingresos y experiencia del huésped.
La pregunta ya no es si conviene migrar.
La pregunta es cuánto tiempo más va a esperar tu hotel para hacerlo.